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México te cobra apenas 1% a 2,5% de impuesto si facturas desde ahí a clientes de afuera

El Régimen Simplificado de Confianza mexicano grava los ingresos brutos de quien trabaja por su cuenta con tasas de apenas 1% a 2,5%, y los servicios exportados a clientes del exterior pagan IVA al 0%. Es una de las cargas fiscales más bajas del continente para el trabajo independiente, aunque exige convertirte en residente fiscal mexicano.

Equipo de Hallazgo · 1 de agosto de 2026 · 3 min de lectura

Verificado contra la fuente oficial. Cómo investigamos

Publicado el 1 de agosto de 2026. La información estaba vigente al momento de publicarse.

Vista de todo el país, México
Foto: Antonio Ochoa · Pexels
En este artículo

El Régimen Simplificado de Confianza, conocido como RESICO, es el esquema fiscal mexicano para personas que facturan por actividad profesional, empresarial o arrendamiento hasta unos 3,5 millones de pesos al año, cerca de 200.000 dólares. La tasa de impuesto sobre la renta es progresiva sobre el ingreso bruto y va de apenas 1% a un máximo de 2,5%.

Si esos servicios, como software o consultoría, se prestan y se cobran desde el exterior, además califican como exportación y llevan IVA al 0%. Es un esquema pensado para el trabajo independiente, no para empresas grandes, y se combina con una de las rutas de naturalización más rápidas de la región para personas de origen latinoamericano.

Tiene sentido para freelancers y consultores con clientes internacionales dispuestos a mudar su residencia fiscal a México, no para quien busca solo una dirección de facturación sin vivir ahí.

El Régimen Simplificado de Confianza mexicano grava los ingresos brutos de quien trabaja por su cuenta con tasas de apenas 1% a 2,5%, y los servicios exportados a clientes del exterior pagan IVA al 0%. Es una de las cargas fiscales más bajas del continente para el trabajo independiente, aunque exige convertirte en residente fiscal mexicano.

Lo bueno

Vista de todo el país, México
Foto: Jimmy Elizarraras · Pexels
  • Tasa de ISR progresiva sobre ingresos brutos que arranca en 1% y llega apenas a 2,5%
  • Tope de ingresos anuales de unos 3,5 millones de pesos, cerca de 200.000 dólares
  • Los servicios usados y pagados desde el exterior, como software o consultoría, califican como exportación con IVA al 0%
  • Aplica a actividad profesional, empresarial y arrendamiento
  • Se combina con una de las naturalizaciones más rápidas de la región para personas latinoamericanas

Lo que piden

  • Ser residente fiscal en México, algo distinto de tener residencia migratoria
  • Estar inscrito en el RFC con datos actualizados, e.firma vigente y Buzón Tributario habilitado
  • Emitir CFDI, la factura electrónica mexicana, por todos los ingresos
  • Presentar las declaraciones mensuales sin fallar ninguna
  • No superar el tope de ingresos del ejercicio anterior

La parte honesta

Vista de todo el país, México
Foto: FranDany · Pexels

Costos ocultos

El régimen no admite deducir ningún gasto, se paga sobre el ingreso bruto, así que si la actividad tiene costos altos puede convenir menos que el régimen general. Hace falta un contador local para el CFDI y las declaraciones mensuales, entre 100 y 300 dólares al mes según el volumen facturado. Tramitar el RFC y la e.firma exige presencia física en México y comprobante de domicilio, y facturar al 0% de IVA a un cliente extranjero exige documentar dónde se usa el servicio y de dónde viene el pago, no basta con que el cliente esté afuera.

Riesgos

Perder una sola declaración mensual puede sacar del régimen y devolver al régimen general, mucho más caro. La residencia fiscal la determina la autoridad tributaria según el centro de intereses vitales de cada persona, no la tarjeta migratoria, así que es posible terminar con doble residencia fiscal si no se cortan lazos con el país anterior. Quienes son socios o accionistas de sociedades mexicanas quedan excluidos salvo excepciones puntuales, y conviene confirmar cualquier duda con un contador local antes de decidir.

Cómo aplicar

El trámite arranca con la inscripción en el RFC ante el Servicio de Administración Tributaria y la obtención de la e.firma, pasos que hoy en día requieren presencia física en México. Antes de dar el salto conviene asesorarse con un contador local que confirme el encaje del régimen para el tipo de actividad y clientela de cada quien.

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